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domingo, 22 de enero de 2017

La Ijana del Valle de Aras

La Ijana del Valle de Aras, aunque no aparece en El Despertar de la Leyenda como una de las protagonistas, su presencia inunda toda la novela, presencia que en la segunda parte será muy destacada. No obstante, se trata de la mala de la historia, una hechicera que utiliza su belleza y su telepatía para hacerse dueña de las voluntades ajenas.

La inclusión de este ser de la mitología cántabra me llevó tiempo pensarlo. Se trata de un personaje muy especial, la primera criatura, con la anjana y el ojáncano, de la que tuve conocimiento. Existe en el pueblo de San Pantaleón de Aras una cueva, llamada de las Ijanas, donde se supone viven y de la cual, al calor de las noches de verano, salen para cometer sus fechorías por toda la Junta de Voto. La tradición popular la retrata como un ser pícaro y travieso, pero lejos de la maldad del ojáncano o el cuegle.

Barrio de la Quintana, en San Pantaleón de Aras. En este lugar, aunque más cerca del monte, hacia el este (derecha de la imagen) la tradición sitúa la cueva donde vivían las Ijanas. 

Según el escritor y poeta cántabro y cantabrista Manuel Llano, no existe uniformidad a la hora de describir físicamente este personaje. Parece claro, no obstante, que todos coinciden en que se trata de un ser de cabellos rubios con un gran pecho que se echan sobre el hombro derecho, como hace la ojáncana o juáncana.

Manuel Llano se hizo eco, además, de las leyendas orales que aún subsistían en la Junta, y que, por desgracia, poco a poco se han ido perdiendo. Él, por referencias locales, situaba la cueva en el barrio de la Quintana, cerca de la casa del cura, sobre cuya persona las Ijanas cometían toda clase de fechorías. Claro, que el señor cura no se quedó atrás y mandó prender la cueva con rozo (hierba seca que se cortaba del monte para la cama de las vacas). Pero no consiguió su objetivo y al otro día se encontró todas las ventanas y puertas de su casa tapadas con el mismo rozo. Sin embargo, las Ijanas no le prendieron fuego, algunos dicen que porque no encontraron un tizón ardiendo, otros por compasión, la que no había demostrado el señor cura. Son muchas las leyendas que narran estos encuentros entre el cura y las Ijanas, algunas de ellas se referían a la matanza del chon (cerdo), época en la que las Ijanas eran más activas y revolvían las casas de arriba abajo buscando los manjares que se sacaban del gorrino.

Ilustración de Jaime Araújo en la que muestra una caracterización de la Ijana. La estela sobre la cual se encuentra, tal vez altomedieval, fue hallada en la carretera que va de San Miguel de Aras a Llueva. Actualmente aguarda en los almacenes del Museo de Prehistoria de Cantabria un emplazamiento definitivo. La estrella de cinco puntas me sirvió de inspiración para el símbolo del Señor del Abismo, Rajgum.

Como vemos, las Ijanas son un personaje más pícaro que taimado, y sus acciones se acercan más a la travesura infantil que a la maldad. En mi universo, en cambio, sólo existe una Ijana, a la que he dotado de gran belleza, inteligencia y falta de escrúpulos. Es, por tanto, una adaptación de la leyenda de mi tierra más próxima a la literatura fantástica actual que a la tradición oral cántabra, que ya cuenta con su propia bruja, la Guajona (personaje que aparece en El despertar de la leyenda).

En la segunda parte descubriréis su origen, si en su naturaleza estaba ser malvada o en cambio si se fue transformando con el tiempo, conoceréis sus ambiciones, sus amores, sus debilidades, y, quizá, incluso podréis hasta sentir alguna empatía hacia su “causa”. Mientras llega esa segunda parte, tendréis que “conformaros” con la muestra que os ofrezco en El despertar de la leyenda.

domingo, 23 de octubre de 2016

La leyenda de la espada quebrada

Mientras El despertar de la leyenda (libros.com) se va cocinando a fuego lento, me he metido ya de lleno en la que será su continuación, que lleva por título La leyenda de la espada quebrada y que verá la luz en otoño de 2017 publicada por Editorial Fanes. No puedo desvelar el título completo (sólo las iniciales) porque, además de romper la expectación, lleva un pequeño spoiler de la primera novela (no es que diga nada que un lector atento no haya captado, pero deseo mantener el misterio para aquellos que no quieran saber demasiado).

Oscuridad

       Esta segunda parte, como he venido anunciando, es más oscura, con personajes construidos más hacia el interior (y no tan blancos y planos como en la primera novela), que arrastran tormentos y dudas y a veces están llenos de aristas. La novela, además, transcurre en un ambiente de guerra constante, de oscuridad, de amenaza, de muerte, de sangre y de dolor; pero, tranquilos y tranquilas, que también habrá cabida para el humor, la belleza de los paisajes y algunas historias de amor. Con este tono y este estilo trato de reflejar la verdadera naturaleza del mal, cómo se mueve y dirige casi a su antojo a los corazones bondadosos cargados de buenas intenciones que, como todo el mundo sabe, no son suficientes para ganar batallas, ni siquiera las personales. Pero también demuestro (o lo intento) que el mal, al que nadie es ajeno por muy noble que se crea, tiene ese punto de arrogancia que le hace vulnerable (y del que el bien también peca muchas veces).
        A pesar de todo, he mantenido (o al menos lo pretendo) el estilo narrativo del primer libro, recurriendo a esas habituales charlas distendidas y esos personajes únicos que ven el mundo desde unos ojos bien distintos a los nuestros, con más inocencia y menos ambición. Serán ellos los que se encarguen, como en la primera historia, de descargar de dramatismo algunas situaciones complejas. Un ejemplo:




LLDLEQ, Capítulo 10: un encuentro casual.

        En cambio, como digo, el tono épico en esta segunda entrega será mayor, así como los ambientes oscuros, ahí donde se ocultan los miedos de los hombres y mujeres.

La leyenda de la espada quebrada, Capítulo 33: los horrores de Númgör.

Menos influencias y homenajes

Si en El despertar de la leyenda los homenajes son múltiples (Tolkien, leyendas de Cantabria, cine, cuento clásico, mitología germánica...), LLDLEQ es una obra más virgen en este aspecto, se apoya menos en los homenajes y en las influencias, y camina más sólida al tener ya una historia detrás que la sustente. Eso no significa que el lector o lectora pueda encontrar entre sus páginas los guiños necesarios y en su justa medida que toda obra de fantasía necesita.

Alta fantasía y mitología cántabra

Pese a esa "manta" de realidad con la que pretendo cubrir todo, la mitología y la alta fantasía volverán a tener un peso importante en LLDLEQ. También la de mi tierra, Cantabria, con nuevos personajes. Habrá, por ejemplo, más presencia de las anjanas, y, sobre todo, las ijanas del Valle de Aras. También describo algún personaje propio (como fueron los Hálarond en EDDLL).

Más Rodania...

Este segundo libro (o continuación) abarcará más tierras de Rodania, con lo que se hará necesario ampliar el mapa para que el lector o lectora pueda guiarse mejor. Además, mi idea es que, al final del libro (o, si la editorial lo considera más oportuno, en un tomo aparte) se incluya un pequeño atlas, con la descripción de los reinos, tierras y breve historia. Para este menester no contaré con la colaboración de Epic Maps, que se encargó de la concepción del mapa de EDDLL, sino que serán de autoría propia con ayuda de Edu Ramírez de Fanes.
Mapa de una parte de Rodania que se muestra en El despertar de la leyenda (elaborado por Epic Maps)

Donde dije digo...

Pues sí, amigos y amigas. Los que me seguís por las redes me habréis escuchado decir alguna vez que mi idea es la de escribir sólo estos dos libros, que mi incursión en la fantasía sería pasajera y que me gustaría tratar otros temas. Y donde dije digo, ahora digo que fui un poco bocachancla. Porque desde hace unas semanas vengo barruntando la idea de prolongar mi estancia en esto de la fantasía (siempre y cuando los lectores y lectoras me concedan ese honor).
       Y es que da para mucho la historia de Rodania, para muchas historias mejor dicho. Quiero contar sobre el linaje perdido de Blendia. Me apetece abordar la llegada de los humanos, su asentamiento en las orillas del Dora y las tierras de Angör, la guerra que los separó y dividió en multitud de razas, la aparición de los Magos, el por qué de la traición de los Nagorianos y su destino como Raza Maldita, la Diáspora y el Viaje Interminable... 



HASTA EL INFINITO... ¡Y MÁS ALLÁ! (foto de Thomas Hawk)

viernes, 16 de septiembre de 2016

EDDLL en el Festival Niebla Salamanca


El Despertar de la Leyenda estará en el próximo Festival Niebla de Salamanca, dedicado a la fantasía, la ciencia-ficción y el terror, que se celebrará los días 30 de septiembre, 1 y 2 de octubre.
    Hace un par de meses, esta cabecita no dejaba de pensar en nuevas ideas para que la espera de la novela no se hiciese tan larga. Potenciar el blog a través de nuevas descripciones del mundo de Rodania era una de ellas. Pero necesitaba algo más "potente", algo que llamase más la atención. Me hice eco, a través de twitter, de un nuevo festival que se iba a celebrar en Salamanca, el Festival Niebla. Son muchos y muy variados los eventos que, a lo largo y ancho de nuestro país, se celebran cada año. A ellos acuden los incondicionales de la fantasía, los jugadores de rol, los amantes del comic, el terror o la Sci-Fi. El escenario era ideal, pero, ¡si no tienes novela que vender!, creería la gente. Y es cierto. Y como a veces (sólo a veces) me gusta hacer cosas distintas, decidí que sería hasta cierto punto original vender algo que estaba por salir aún.
      De modo que investigué un poco, y, cuando lo vi claro, me lancé a reservar uno de los stands que, por un pequeño importe, el Festival ponía a disposición de los autores. ¿Qué voy a vender exactamente?, estaréis pensando. Pues, aparte de la novela (que se puede reservar a través de la web libros.com), llevaré algunos artículos de promoción, como folletos, que serán gratuitos, chapas (que tendrán un precio simbólico) y, también, láminas del mapa de Rodania. A su vez informaré del proceso de edición de la novela, y hablaré de la mitología cántabra, que es uno de los pilares sobre los que se sustenta El Despertar de la Leyenda y el mundo de Rodania en general.
     Por supuesto, al margen de los stands, habrá charlas, talleres, encuentros y presentaciones de autores de gran prestigio. Podéis descargaros el programa pinchando en el siguiente link: I Festival Niebla Salamanca 2016

VAS A PASARTE POR MI STAND EN EL FESTIVAL NIEBLA DE SALAMANCA




viernes, 19 de agosto de 2016

Una raza propia: los Hálarond.

—¿No recuerdas la canción? —respondió Déloth ante la curiosidad del hombre—. Somos Espíritus de Árboles. Cuando un árbol se seca, su alma pasa a un estado superior, y algunos adoptan forma humana, como los Hálarond. Por eso, pese a nuestra apariencia actual, guardamos aún parecido con el árbol del que un día formamos parte. Yo fui un haya, y viví cientos de años, y ahora espero poder seguir aportando algo al mundo bajo este nuevo aspecto durante al menos otros tantos años. Los Hálarond envejecemos muy despacio, pero podemos morir como cualquier criatura de este mundo. Nuestra savia no deja de ser roja, como vuestra sangre. Tenemos las mismas debilidades que los Hombres; podemos llorar o reír como bien has comprobado durante tu estancia en Táluth. Pero de la misma manera que hay árboles malvados, también algunos Hálarond han conocido la codicia, la envidia o el odio, una minoría por fortuna.

De esta manera se describe a sí mismo y a su raza, Déloth, el fiel compañero que Edam tendrá a su lado en su viaje hacia Léithlam. Pero, ¿es una raza propia o sacada de alguna mitología antigua?
       Cuando empecé a escribir El Despertar de la Leyenda, allá por los años 98-99 del pasado siglo, no existía esta raza, no la había creado aún. Por aquel entonces, el Bosque Verde estaba habitado por elfos, y Táluth era su capital. Algún tiempo después, decidí eliminar a los elfos de mi universo; no me encajaban bien, o no todo lo bien que yo quería. ¿Demasiado perfectos? Quizá.
         El caso es que desde siempre me han gustado los árboles: son altos (o muy altos) y majestuosos, crece hierba a su alrededor, los pájaros se detienen en sus ramas (los mirlos a última hora de la tarde parecen mimetizarse con el mismo árbol y cantan una melodía de una belleza increíble), muchos animales tratan de huir del calor buscando su sombra, o, en días de lluvia, son un excelente paraguas natural. Y no pocos enamorados han dado rienda suelta a su pasión con un árbol como testigo. ¡Ay, si algunos hablasen! Caerían reinos y sucumbirían naciones enteras... En definitiva, donde hay árboles, hay vida. Así que intenté canalizar esa vida a través de una raza, y para ello utilicé lo que ya tenía escrito sobre los Hálarond (recordad que eran elfos en un principio). Como bien explica Déloth, son espíritus de árboles que, tras morir, se transforman en unos seres parecidos a los humanos, pero con características propias. En Rodania no fueron numerosos, y sólo habitaron el Bosque Verde. Construyeron su capital, Táluth, en el mismo corazón del bosque. Por supuesto, jamás atentaban contra los árboles, y para hacer sillas o mesas utilizaban madera muerta sólo, lo mismo que para el resto de utensilios. Odiaban el hierro, y en especial las hachas. Para cortar utilizaban filos de piedras. Eran también pastores, y tenían sus rebaños de ovejas en las proximidades del Bosque Verde. Les gustaba mucho beber, y creaban numerosos licores que se les subían rápidamente a la cabeza. Adoraban las canciones y los bailes. Eran muy alegres y risueños, y muy bromistas, a veces en exceso. Pero cuando las cosas se tornaban serias, cambiaban el semblante y se involucraban en el asunto con decisión (así sucedió cuando Edam visitó Táluth). Tuvieron muy pocos señores, pues fue una raza que no duró más de una edad en Rodania, y entre ellos destacó Doroel, que además tenía el poder de leer las mentes ajenas, sobre todo las de los débiles Hombres. Eran excelentes guerreros, aunque detestaban la lucha, y como arma preferida usaban el arco. Conocieron el mal (como bien explica Déloth), pero ese hecho no está narrado en El Despertar de la Leyenda, un hecho doloroso que habían borrado de su memoria. Les afectaba mucho la oscuridad, aunque de noche también podían ser grandes rivales en combate.
            El nombre Hálarond viene de Hálar, el primer Señor de Táluth (personaje misterioso del que en la continuación de EDDLL hablaré). No se sabe de dónde vinieron, y en su desaparición se dieron también circunstancias muy extrañas: pasaron de la noche a la mañana a convertirse en lágrimas de lluvia, pero nadie (excepto el Árbol Que Habla) fue testigo de ello. Estos hechos se relatan en la continuación de EDDLL.
       Una raza, los Hálarond, por tanto propia y que refleja el amor de este humilde autor por la naturaleza y los árboles.

viernes, 5 de agosto de 2016

Construyendo Rodania: la creación y evolución de un mundo fantástico.

Últimamente, en los blogs literarios se ha puesto de moda dar consejos sobre todas las cosas. También he leído algunas reseñas sobre cómo construir tu mundo fantástico. No voy a entrar en si me parece bien o mal; entiendo que a mucha gente le puede servir de ayuda. Yo, que no soy de dar muchos consejos, pondría dos pilares sobre los que sustentar ese universo. Uno, tener conocimientos geográficos. Ya puede bajar San Pedro del cielo que un río nunca nacerá en el mar y desembocará en las montañas; o, si el continente está en el hemisferio norte, será precisamente al norte donde haga más frío, y, al sur, más calor. El segundo pilar es, para mí, incluso más importante, y es que coja poso. Vale, eres un genio y has creado tu universo en dos meses, pero no tendrá ese aroma a mundo viejo si no has cambiado veinte mil veces un nombre, has ideado mil batallas, le has dotado de unos hechos históricos, unas ciudades en ruinas, etc.
       ¿Y a qué viene esta perorata? Pues precisamente a que he encontrado mucho material antiguo de mi universo, de Rodania. Para que el lector vea por dónde van mis tiros, he cambiado tanto el continente que casi no tiene nada que ver lo que concebí con lo que ahora tengo y que está a disposición del lector. A medida que creaba historias, Rodania fue evolucionando; es como cuando miras un atlas histórico. Por cambiar, cambié hasta tres veces el nombre. Al principio no tenía, y, cómo no se me ocurría ninguno atractivo, decidí llamarlo Tierra de Nadie. Luego, la novela que empecé a escribir -verdadero génesis de El Despertar de la Leyenda-, reafirmó el nombre (a veces se dan estas "casualidades", bien lo saben todos los que escriben fantasía). En esa misma novela se hablaba de un personaje, Rodán (un Plinio el Viejo, un Estrabón, un Humboldt propio), que había sido el primero en describir puntualmente la Tierra de Nadie, con sus ríos, sus montañas, sus regiones, historia, pueblos, especies vegetales y animales... Fue entonces cuando decidí modificar el nombre de mi mundo de manera definitiva. ¿Acaso no había mejor manera de honrar a tan noble personaje que dándole su nombre a todo un continente? Y se quedó con Rodania. Pero claro, Rodán vivió en un periodo posterior a la llegada de los Místoner (creo que he hablado de ellos alguna vez; y son, literalmente, los "Hombres del Este"). ¿Qué nombre, pues, había recibido Rodania antes? Como Tierra de Nadie me pareció algo soso, me fijé en uno de los reinos que habían surgido de los Místoner, Albanor, situado en lo más al este del continente. Así pues, a partir de entonces, y desechado de manera definitiva el topónimo Tierra de Nadie, sólo dos aparecerían en las historias y relatos: Albanor y, el más moderno, Rodania. Os adjunto el primer mapa que hice una noche de noviembre, creo, bastante esquemático pero que, en cuanto a estructura (costas, ríos y montañas), no ha variado demasiado.




Como os digo, un universo tiene que evolucionar. De la misma forma que las fronteras de nuestro mundo actual se han movido más que el rabo seccionado de una lagartija, en Rodania pasa lo mismo. Eso ha incidido de manera notoria en la toponimia, no sólo de los ríos, bosques y regiones, también de las ciudades y fortalezas (alguno de esos nombres incluso no fue más que un rumor lanzado al viento). Este mapa posterior que os voy a mostrar recoge ya las tierras de Rodania (recordemos, por entonces Tierra de Nadie) en toda su amplitud.


Como curiosidad, apuntar que el nombre de Rodania ya aparece aquí. Se trata de la región situada más al este, en una península que recuerda, por su forma, a la de Kola, en Rusia.




Años después, a medida que iba ampliando el universo rodánico, me vi "obligado" a crear un nuevo mapa, coloreado, extra grande, y dividido en seis para no agobiar al explorador (como me gusta llamar a los lectores). Esta es la parte cinco, y en ella se pueden descubrir algunos lugares que se mencionan en El Despertar de la Leyenda, pero con distinto nombre. Así, en EDDLL se habla del Reino de Narghaz (Aloria en este mapa); su capital, Narfaluum, aparece como Nargrod. También (en EDDLL) se hace especial mención a los Magos de Angör. Estos tienen su residencia en la ciudad de Dólendhal (situada en lo alto de una montaña y a la que sólo se puede acceder atravesando las Siete Puertas de Mármol*), si bien en este mapa recibe el nombre de Éretior. Y así, con más lugares y nombres





Rodania siguió su evolución. Edité los mapas coloreados para darles un toque algo más profesional, y de paso cambié toda la toponimia necesaria. En principio, así es como iba a aparecer en El Despertar de la Leyenda (y así lo presenté a varias editoriales), pero me pareció que era algo cutre para el grado de profesionalidad que buscaba. Y entonces encontré a Manolo de Epic Maps, que me hizo... en fin, ved el resultado.























*-Ésta es la primera de las Siete Puertas de Mármol que custodian la ciudad –comentó Er-Haleth-. Nadie jamás ha podido abatirlas, excepto cuando Dólendhal fue saqueada por las tropas de Númgör. Yo he de dejaros aquí, pues he de regresar a Eblem. Decid la contraseña para pasar y accederéis a un túnel interior, con muchos escalones de piedra tallados en las mismas entrañas de la montaña. El camino es largo y agotador, pero la recompensa de ver Dólendhal bien merece el esfuerzo. ¡Adiós!... (de la continuación de El Despertar de la Leyenda, capítulo 19, Una ciudad en las nubes)

jueves, 4 de agosto de 2016

Fragmento de la Balada de los Místoner

Entre las joyas que aún conservo está este fragmento de lo que iba a ser un poema épico al estilo de la Balada de los Hijos de Húrin de Tolkien, que, como sabéis, se inspiró a su vez en poemas como Beowulf o El Cantar de los Nibelungos, donde abunda la aliteración como recurso estilístico. Fue un proyecto truncado pero, ¿quién sabe si retomarlo algún día?.

No hubo ni hay ni habrá
estirpe con el arrojo y valentía de los Místoner,
arrogantes y dichosos,
altos y hermosos,
de rostros albos, cabellos trigueños,
corazones forjados por el Destino Oculto.
Jamás nadie oprimirá su valor,
pues, como la tierra imperecedera,
sus cuerpos ya reposan bajo las ruinas de los traidores de Dárnor.

Así, de esta manera digamos tan atrayente, comienza el poema. La verdad, no sé qué quise decir con "Destino Oculto", ni por qué lo puse en mayúscula; supongo que sería algún hecho o algún recuerdo concreto. Sí que se menciona uno de los pasajes más recordados en los libros de historia de Rodania, que es la Traición de los Nagorianos. Estos hombres, de gran longevidad, luego se convertirían en la guardia personal de Garwieth, la Dama de las Tinieblas, la Ijana que se volvió cruel por amor... aunque esa historia se cuenta en la continuación de El Despertar de la Leyenda. La Traición fue tal que durante mi años ningún hombre puso el pie en la ciudad que habían erigido como capital, Dárnor, pues se consideraba un lugar maldito. En el poema pretendía, no sólo hablar del origen y llegada de los Místoner a Rodania, procedentes del Mundo Extenso, si no narrar toda su historia. Pero su fuerte era, sin duda, esa traición, ese hecho que marcó para siempre la historia de Rodania, el génesis de todo mal. El poema continuaba así:

En aquellos días
la brisa paseaba entre las oscuras ruinas; en viento silbaba
y arrastraba todo un reino que en los albores de la Edad
levantaron los Místoner sobre pilares de guerra.
Tiempo atrás, los Sabios habían pronosticado su terrible final,
pues vieron en los pozos del futuro la terrible confrontación,
lamentos y llantos de mujeres y niños,
sangre y dolor en los rostros de los Hombres.
Dárnor y Orias acabaron reducidas a cenizas;
el enfrentamiento fratricida fue cruel.
Algond era un malvado rey, hijo de Hilgond de Orias,
que poseía una ingente riqueza,
producto del saqueo y el robo constante
que con gran crueldad y menos escrúpulos había conseguido.
Sus hijas, decían, eran Ijanas,
hechiceras con su horrible pecho al hombro,
que realizaban sus conjuros en lo más profundo del Bosque de Angör.

Vemos que hasta aquí no se nos cuenta nada especialmente nuevo, aunque aparece ya uno de los actores principales, Algond de Orias. Orias era la capital del Reino de Angör, el primero de los que fundaron los Místoner. Los Sabios de los que habla esta parte del poema no son más que druidas, pero también son importantes porque acabarían convirtiéndose en los Magos de Angör, erigiendo una nueva capital, Dólendhal, y siendo decisivos en los acontecimientos futuros que vinieron después, entre ellos todo lo relacionado con la pequeña historia que se nos narra en El Despertar de la Leyenda. Como vemos, la base del poema incide en la guerra y en el dolor que causó, dolor que se mantuvo indeleble en la mente de todos los hombres hasta el fin de Rodania, como un estigma imperecedero que llevaban marcado de nacimiento. Los versos siguientes aceleran los acontecimientos y pasan por alto muchas de las desavenencias que se produjeron en el seno de los Místoner (quizá mi idea era escribirlo sin orden, para empalmarlo más adelante). Se trata, pues, de un hecho posterior, pues nos habla ya de manera subliminal de una de las divisiones entre los Místoner, la de los Nagorianos (aunque no se los menciona como tal), que habitaban en Merángör y su capital, Dárnor.

Hubo guerra entre todos,
Orias fue medio derruida por las fauces Mortales de Dárnor,
cada golpe retumbaba como un trueno en la tormenta,
enorme máquina bélica capaz de aplastar cualquier alma.
Una alianza poderosa llegó desde los abismos:
los Hombres de Piedra llegaron a tiempo,
los malvados huyeron, el rey hecho prisionero fue,
la vida perdonada le fue de antemano,
pero sus hijos cargaron con su desgracia de por vida...

Aquí concluye. Es difícil saber de qué rey se trata (no creo que fuera Algond, ya que los acontecimientos que se narran parecen ser muy posteriores a su dominio). Es un poema que incide, como digo, en los terribles y, a la larga, decisivos acontecimientos que se produjeron unos cuantos de miles de años después.